Tengo límites, pero lógicamente, esos límites me los pongo yo. No necesito de nadie que me ponga límites. Me considero lo suficiente mayor como para saber que es lo que debo hacer y que no debo hacer. ESOS son mis límites.
En las últimas semanas, o mejor dicho, en este último mes; han pasado demasiadas cosas. El chico con el que "estaba" no resultó ser quien yo creía que era. Que más da otra decepción! Pero si lo miro por la otra parte, la positiva, prefiero haberme dado cuenta ahora de quien es, que no haber seguido con él y darme cuenta cuando era demasiado tarde. Aunque dicen que nunca es demasiado tarde, bueno, eso es relativo.
Últimamente, dejo pasar demasiadas oportunidades. Si, me siento querida por los que me rodean, pero necesito más. Soy independiente, pero necesito más. Necesito saber que siempre estará esa persona que es mi mejor amigo, confidente y amante (típico tópico). La persona que sé que estará ahí siempre. Y diréis: tienes amigos, no? Si, pero no es lo mismo. Echo de menos estar con alguien, y parece que cada vez que lo intento, se va a la mierda. Quizá estoy destinada a estar sola. Quizá pido demasiado. Quizá todos se van a la mierda.
Aunque me digan que todos los hombres son iguales, yo no me lo creo. Eso lo dice la persona a la que le han hecho tanto daño que no se ve capaz. Pero a mi me han hecho daño y me veo capaz, tengo fuerza y esperanza (como los del Alcoyano: La esperanza es lo último que se pierde).
Siempre digo lo mismo: Me harás daño una vez, porque mi persona vale más que todo lo que me puedas hacer. Es cierto. Quizá ese sea mi problema, que llego a ser tan independiente que me da igual que me pisen una vez, yo siempre miro hacia adelante y pienso: BASTA. Y esa persona desaparece.
Me cuesta. Se me junta todo. Intento que no se me note, pero acaba por notarse. Quien me conoce, lo sabe. Pero muy poca gente me conoce de verdad. Si que es cierto que soy muy abierta y que cuento mucho de mi vida a la gente, pero eso no significa que sepan como estoy ni que sepan como poner solución a lo que me pasa. Yo os lo digo, la solución es un café o una cerveza en el momento y el lugar apropiados. Las ofuscaciones se van a la mierda cuando me haces reír y desconectar. Diréis: Joder, que fácil. No lo es. Doy muchas vueltas, demasiadas, a todo; aunque sea una tontería yo le tengo que buscar tres pies al gato.
Lo dicho: Cada persona es un mundo. Y parece que en mi mundo nadie quiera entrar.
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